Martín Guzmán: En La Para todo es sustentable

Por convicción o destino, Martín Guzmán, intendente de la localidad de La Para, se convirtió en un visionario del desarrollo sostenible.

Es más bien el norte que escogió como gobernante que ha dado como resultado una ciudad más eficiente, amigable con el medio ambiente y calidad de vida. Insiste que lo asume como un proceso colectivo donde los ciudadanos son parte vital del modelo de programación urbanística sustentable. En este sentido, el titular de la cartera indicó que “la educación ambiental, la formación y creatividad, son necesarios para participar en los procesos de sostenibilidad valorando que en los temas ambientales, como en tantos otros, el conocimiento ayuda a derribar dudas e incrementa las certezas”. De algo no tiene dudas. Y es que de pequeño después del colegio iba a reciclar cartón y vidrio. A la hora de las definiciones Guzmán interpela:“la principal deuda política en Argentina es con el medioambiente”.

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¿La sustentabilidad es posible en una gestión municipal?

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Si, es un tema de visión y de obras. También es indispensable y tiene que ver con la calidad de vida con la que estamos dispuestos a existir en una comunidad. Si una gestión no contempla una mirada humanística e incorpora al ambiente como un todo, está haciendo las cosas mal. No se puede estar en guerra contra la naturaleza. Todos vemos que el hombre crea una huella insostenible y ese curso debe cambiar. Los objetivos de desarrollo sostenible son el plan maestro para conseguir un futuro confiable para todos. Se interrelacionan entre sí e incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia.

¿Cómo se logra en la práctica?

Cuando entramos al municipio nos encontramos con un panorama que no contemplaba ninguna variable ambiental. En tres períodos de gestión que llevo, mi norte estuvo enfocado a la aplicación del desarrollo sostenible. Hoy La Para puede contar metas en obras y prácticas. Eso creó confianza y con fondos propios bien administrados logramos ser uno de los pocos puntos focales del país en dónde la construcción social se regula con el ambiente, la educación y la economía. Eso produce un fortalecimiento hacia adentro que concluye en la participación activa. Los residuos suelen ser uno de los problemas más acuciantes a la hora de administrar un municipio. ¿Qué es lo que se hizo en La Para?
Sí, los residuos urbanos son un dolor de cabeza para casi todos los intendentes. Además suelen ser pesimamente administrados con la consecuente carga económica que ello implica. Cualquier municipio del país aborda el tema sacando la basura de la calle y luego tirarlos a un a cielo abierto. Por lo general luego para desprenderse de la basura los prenden fuego. Es una práctica insostenible. Nosotros logramos potenciar la separación diferenciada. Para eso desarrollamos una política con varias patas.

¿En qué consiste esa política?

Entendimos que cuando llegamos a la administración la basura terminaba en un vertedero y tomamos la decisión de cambiar. Esto es, trabajamos sobre las 500 toneladas anuales producidas por los hogares, donde obtuvimos una eficiencia de participación en la separación del 75% y sobre las 500 toneladas anuales de asimilables a domiciliarios que producen comercios e industrias, donde obtuvimos una eficiencia del orden de 60%.
Armamos La Para recicla. En la nueva planta se procesarán 2500 toneladas de escombro, 1000 toneladas de chatarra, 2500 toneladas de poda y barridos y 1000 toneladas de RSU y asimilables (600 toneladas de biodegradables, 70 toneladas de vidrio, 100 toneladas botellas plásticas). Con los biodegradables, poda chipiada y barrido produciremos 1000 toneladas de compost para el emprendimiento agroecológico que es parte de la nueva planta, las chatarras se venderán de manera sistemática y periódica y los escombros se reutilizarán en su totalidad. El rechazo de 500 toneladas que es menor al 10 % del total recolectado va a disposición final regional.
La participación ciudadana es uno de los ejes para llegar a estos números. Nosotros generamos un incentivo de baja en la tasa municipal. A su vez todos los años realizamos un festival donde la entrada se canjea por objetos a reciclar. Estamos en un constante ordenamiento territorial y eso implica que con fondos propios vamos a construir una planta de separación nueva.

¿Cómo administran el espacio público?

Nosotros trazamos una línea de encuentro social por medio de los espacios públicos. De esta forma recuperamos los existentes y agregamos una centralidad en la ex estación de trenes que separaba al pueblo. La estrategia urbanista se baso en dar centralidad y no fortalecer esa división territorial. El resultado es un todo y los vecinos encuentran un punto de reunión en dónde por lo general en las ciudades las líneas férreas en desuso y estaciones componen una división. Esa situación puede verse en todo el país. Y el modo más fácil de comprenderlo es que una casa de igual característica vale menos o más según este parámetro de división.

¿Qué es lo que queda por hacer?

Mucho. En los planes inmediatos está la conformación de un ecobarrio con viviendas donde aplicaremos lo aprendido en la construcción de una guardería. Allí aplicamos una técnica de aprovechamiento del plástico para la construcción de las paredes y todo el piso de mosaico se hizo con vidrio molido y cemento. Solo en la construcción de las paredes sacamos de circuito y reutilizamos 56 mil botellas plásticas. A su vez tanto la guardería como el barrio proyectado están caracterizados como una construcción tradicional pero sin impacto. También está proyectada la terminación del centro de avistaje de aves y un centro de interpretación. El otro tema es seguir fortaleciendo la educación y generar un vivero municipal de nativas. Lo que me parece más importante es que los ciudadanos ven que es posible generar cambios en el corto plazo. Es algo que está ocurriendo ahora, y que los impactos se ven y se notan ahora. La mayoría de la gente está preocupada por estos temas y quiere acciones. Eso es algo muy nuevo, los Gobiernos ya no pueden defender que no pueden hacer nada porque los ciudadanos no quieren, porque no es cierto. Si no quieren hacerlo es porque quieren proteger, de una forma irracional, sectores que no quieren cambiar.

Fuente: cosasdenadie.com

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