Córdoba Sustentable

“El hombre está condenado a ser libre”

Entrevista a Martín Guzman

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La reunión del Consejo Deliberante de la localidad de La Para, Córdoba, generó la Ordenanza número tres, que será recordada por dos cuestiones. La primera es la unanimidad de las fuerzas políticas, camino iniciado con el comienzo de la pandemia por el presidente Alberto Fernández. La segunda es la creación del Centro de Capacitación Planificación y Servicios Yolanda Ortiz. Martín Guzman de La Para sugiere tomar el presente y proyectarlo a un futuro inmediato.

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¿Qué lecciones deja la elección de dar respuesta a los tiempos que corren?

“El hombre está condenado a ser libre” es una frase del filósofo francés Jean-Paul Sartre, uno de los máximos exponentes del existencialismo. Significa que la libertad es inherente a la condición humana y que, por ello, el hombre es absoluto responsable del uso que haga de ella. En esta frase, probablemente la más célebre de las afirmaciones de Sartre, se concentran algunos de los aspectos esenciales de su pensamiento filosófico.

 

¿Pero vivimos con Sartre?

De alguna manera sí. Las definiciones sobre la condición humana, la naturaleza de la libertad y el sentido de la existencia, pueden aplicarse a la política doméstica. Es más, deben aplicarse. En este sentido cada valor es eje, pero hay que pasarlo al campo de lo práctico.

Entonces ¿Cómo actúan en ese campo?

En ese campo nosotros venimos experimentando un cambio de paradigma. Esto no solo es resuelto en un cambio para La Para, modelizando todos los aspectos de gestión. Hoy estamos en condiciones inmejorables para dar el salto de calidad e integrarnos regionalmente. Todos los conceptos están basados en sí mismos y en la práctica. También tenemos un sostenido avance. Estos bienes son preciados. Los conceptos mencionados, hoy se apalancan en el entorno. Sin entorno no hay nada.
Las ciudades han tomado centralidad en cuanto a dimensionarse. La Para y muchas ciudades del interior cordobés, terminan generando una contrapropuesta.

¿Esto es así?

Sin dudas. El Covid ejemplifica. Wuhan, es la capital de la provincia de Hubei y la ciudad más poblada en la zona central de la República Popular China. Tiene una población aproximada de 11 millones de habitantes en un área de 8467 km², si se incluye el área metropolitana. La historia de Wuhan se remonta a 3500 años. Fue donde ocurrió el levantamiento de Wuchang el 10 de octubre de 1911,por lo que en el establecimiento de la República de China. Wuhan fue brevemente la capital en 1927 bajo el ala izquierdista del gobierno del Kuomintang (KMT). En la actualidad, Wuhan es considerado como el centro político, económico, financiero, comercial, cultural y educativo de China central. Es un importante eje de transporte, con docenas de ferrocarriles, carreteras y autopistas que pasan por la ciudad y se conectan con otras ciudades importantes. Debido a su papel clave en el transporte, a Wuhan se lo conoce como el Chicago de China. Cuenta con tres zonas de desarrollo nacional, cuatro parques de desarrollo científico y tecnológico, más de 350 institutos de investigación, 1656 empresas de alta tecnología, numerosas incubadoras de empresas e inversiones de 230 empresas. Tanta fastuosidad, pone énfasis que este no es el modelo.

¿Por qué?

Las ciudades del futuro serán anilladas y tendrán un máximo de población. La falta de escala, hace que los modelos de ciudades pequeñas impliquen posibilidades de otro tipo de desarrollo y gestión. Pensemos solo en residuos. Wuhan, dado que los consumidores chinos estaban recluidos en sus hogares, no implicó más que en un aumento en la cantidad de basura doméstica a medida que las personas compran cada vez más en línea y ordenan comida a domicilio, que usualmente viene con muchos paquetes. Pero además los desechos médicos. Los hospitales aumentaron. En Wuhan produjeron en promedio más de 200 toneladas de tales desechos por día durante el brote, por encima de su promedio anterior de menos de 50 toneladas. A su vez China ha pedido a las plantas de tratamiento de aguas residuales que fortalezcan sus rutinas de desinfección para evitar que el coronavirus se propague a través de las aguas residuales, principalmente a través de un mayor uso de cloro. Una cierta cantidad de este químico tóxico ha llegado al agua potable de la nación, aunque el Gobierno dice que la concentración está por debajo del límite permitido actual de 0,3 miligramos por litro. Los que celebran las mejoras ambientales durante la crisis de Covid-19 son miopes. Este 1° de enero, China anunció el cierre definitivo de sus fronteras a los desechos que desde hacía años le enviaban otros países del mundo. En 2017, Pekín empezó a rechazar estas lucrativas importaciones para intentar salvar la salud de los ciudadanos y focalizarse en sus propios residuos. Con el negocio del reciclaje, China se había convertido en el basurero del mundo. Cada año, plantas de tratamiento y vertederos chinos recibían 45 millones de toneladas, casi la mitad de los desechos reciclables del planeta.

Entonces

Durante 30 años, China se apropió del negocio del reciclaje y ciudades enteras prosperaron gracias a esa economía. La Unión Europea llegó a enviar el 95% de sus plásticos a China y Estados unidos el 70%. Pero se sobre evaluó su capacidad de tratamiento. Según datos de China Business News, al fin de cuentas solo el 20% o el 30% de los residuos se reciclaban. El resto acababa en gigantescos basureros. A demás más de la mitad de las plantas violaban leyes medioambientales y los vertederos habían contaminado a las poblaciones del lugar. Nosotros tenemos otro paradigma

Y ¿cuál es?

Escala. Todo debe tener escala. Habitantes, prácticas, políticas de gobierno, sistemas, reciclado, plantas que sean poli funcionales. Nosotros tenemos la variante de mejora continua. Esto es un paradigma donde el conjunto, población y gobierno incluyendo la oposición tenga metas perdurables. En Argentina se centraliza el tema. Muchas ciudades reciben de un modo no federal y sin una modelización del endeudamiento de los residuos. Un escritorio en Buenos Aires no es la solución federal. Cada lugar debe tener su lógica. Y esto está en crisis.

¿A qué se refiere específicamente?

A que históricamente el país se ha endeudado multilateralmente. El resultado son consultores, sobre diagnóstico, empresas digitadas, plantas que sobrepasan lo producido en residuos por lo cual no son operativas por los costos, pago por penalización del no uso del préstamo y no menos de miles de basurales en condiciones de incendio.

¿Le interesa dar nombres?

Me interesa dar soluciones y en este sentido La Para es modelo creciente. Tenemos todo y vamos por más Nuestra visión es otra

¿Cuál?

Ahora que los gobiernos nacionales, regionales y locales adoptan diversas respuestas a la covid-19, el papel y el valor de las comunidades en los entornos urbanos se ha puesto de relieve, lo que nos obliga a reconsiderar la importancia de las acciones locales para la recuperación y la resiliencia urbana. En La Para la creación de El Centro es la continuación de las políticas que llevamos adelante como proceso. Tendremos un centro de reciclaje que estará integrado no por las voladuras y los incendios. Vamos a mejorar lo que tenemos con un concepto nuevo, casi revolucionario. Esto corona la participación pública ya refrendada entre otras por la fiesta nacional del reciclado. Nuestra acción es un bioparque.

Fuente: cosasdenadie.com

 

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