Trastornos de la alimentación. La obsesión por estar delgados aumentó en cuarentena

Según los especialistas, los estereotipos del ideal del “cuerpo perfecto” asociados con la belleza y el éxito nos atraviesan a todos; durante la cuarentena se incrementaron los factores de riesgo que pueden llegar a disparar trastornos de la alimentación

Emilia tiene 14 años y durante la cuarentena comenzó con una anorexia severa. Lo que a los ojos de su familia parecía una intención de comer “más sano” y romper con el sedentarismo, la llevó al ejercicio compulsivo y la dieta estricta. Según sus padres, rápidamente pasó de “comer normal a prácticamente nada”: bajó 5 kilos en cuatro meses. En el caso de Bruno, el aislamiento también trajo una luz de alarma: tiene 35 años y, según se describe, “un ligero sobrepeso”. El año pasado, recibió el alta del tratamiento por una bulimia que lo acompañó casi una década y que venía “llevando muy bien”. Pero, al estrés del contexto actual, se le sumó el estar mucho más tiempo en su casa y con las alacenas repletas. “Una tentación”, cuenta, que constantemente pone en juego su voluntad de no canalizar la angustia devorando todo lo que encuentra a su paso.

La obsesión por estar delgados no tiene edad, género ni tallas. El estereotipo del ideal del cuerpo perfecto asociado con la belleza y el éxito nos atraviesa a todos”, reflexiona Juana Poulisis, psiquiatra, Fellow de la Academy of Eating Disorders y presidenta del Capítulo Hispano de dicha organización internacional. En esa línea, destaca que hoy los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) están lejos de limitarse a la franja de los adolescentes, sino que se han extendido a nuevos grupos de riesgo: a los consultorios llegan tanto casos de niñas de 8 años como de mujeres de más de 40, y también crecieron las consultas de varones de todas las edades.

Además, Poulisis asegura que en la cuarentena se incrementaron los factores de riesgo que pueden llegar a disparar estos cuadros: desde el estrés emocional hasta la interrupción de actividades diarias y la sobreexposición a los estereotipos de belleza instalados en redes sociales y medios de comunicación.

Según los resultados preliminares de una encuesta realizada por Poulisis junto a la doctora en psicología Valeria Pedrón y otras investigadoras, el 70% de las personas aumentó las conductas dietantes desde el inicio de la cuarentena, y el 16,6% comenzó a realizar ejercicio físico excesivo. El estudio, que alcanzó a 1307 casos (la gran mayoría, mujeres), indicó que el 45,7% de los consultados vio crecer su preocupación por la imagen corporal y que un 56% manifestó temor a subir de peso. La edad promedio de la muestra fue de 35 años e incluyó un 20% de personas que dijeron haber sido diagnosticadas con un TCA en algún momento de su vida.

¿Cuáles son las causas detrás de estos trastorno? Los especialistas coinciden en que se trata de enfermedades complejas, en las que interviene una multiplicidad de factores, entre ellos la predisposición biológica, la vulnerabilidad emocional y las características de la personalidad (como la sobreexigencia, la impulsividad o la dificultad de poner en palabras las emociones), así como las del entorno familiar y social.

Efecto pandemia

La pandemia incrementó el uso de las redes sociales como forma de comunicación, algo que, según Poulisis, “potencia el riesgo de TCA en aquellas personas expuestas al ideal de delgadez y a la cultura de la dieta”. A esto, dice, hay que sumarle las tendencias de los “memes” que se refieren al aumento de peso durante el confinamiento, y la mayor atención a cocinar en casa, lo que, según la especialista, crea “más presión y conciencia sobre la comida y el peso, que pueden ser disparadores de estas enfermedades en las personas más vulnerables a desarrollarlas”.

Pero mucho antes de que el Covid-19 llegara a la Argentina, psiquiatras y psicólogos venían alertando sobre la ampliación del abanico de los grupos de riesgo, entre ellos, las mujeres que atraviesan la menopausia y abusan de los laxantes, los diuréticos, la hiperactividad física y las dietas excesivas. Alejandra Freire, nutricionista del Servicio de Cirugía Bariátrica del Hospital de Clínicas y coordinadora del área de nutrición de La Casita, explica: “La mujer, después de los 40 años, empieza a experimentar un montón de cambios corporales que muchas veces no son tolerados. Además, pueden tener acceso económico a determinados tratamientos de resultados ‘mágicos’ y ‘rápidos’ que refuerzan estas conductas”.

Una marcada predisposición a estar “muy pendientes de la mirada del otro” es, para Alicia Alemán, psicóloga especialista en trastornos alimentarios, una característica de la sociedad argentina. Destaca que “el estereotipo de belleza está asociado con la delgadez y el 90% de las mujeres no entra en esos parámetros, lo que se vuelve especialmente difícil para las adolescentes”.

Por eso, Alemán considera que el trabajo de aceptación corporal debe hacerse tanto a nivel individual como familiar. “Hay un montón de mensajes que los mismos padres y madres transmiten acerca de la propia insatisfacción que sienten respecto a sus imágenes corporales”, señala. En esa línea, Poulisis suma: “Tenemos que empezar por nosotros mismos. Desde pensar qué voy a subir a las redes o cómo lo voy a hacer”.

Guillermina Rutsztein, doctora en psicología, profesora e investigadora de la Facultad de Psicología de la UBA y Fellow de la Academy of Eating Disorders, cuenta que junto con el equipo que dirige hicieron un estudio de prevalencia que incluyó a 1200 chicas de entre 13 y 17 años de escuelas públicas y privadas de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. El resultado fue que un 10% presentaba algún tipo de trastorno de la alimentación.

“Trabajamos en los colegios con un programa de prevención de trastornos alimentarios y obesidad en forma integrada. Hablamos sobre el ideal de belleza de extrema delgadez como una construcción sociocultural, derribando estereotipos y conversando sobre cómo la publicidad manipula las imágenes descartando los cuerpos reales, la diversidad de las medidas corporales y metiéndose con cuerpos perfectos que no existen”, cuenta Rutsztein. Además, explican a las chicas y los chicos sobre los grupos de alimentos que deben incorporar y “los efectos negativos de hacer dietas restrictivas, de cómo afecta su estado de ánimo y son disparadoras de atracones“.

Los movimientos que buscan derribar estereotipos vinculados al ideal del “cuerpo perfecto” crecen en todo el mundo. Melanie Gutzweiler tiene 25 años, es licenciada en nutrición y promotora en la Argentina del movimiento internacional Salud en Todas los Tallas (HAES, por sus siglas en inglés). “La premisa básica es que se puede, si uno quiere, alcanzar la salud en todos los tamaños de cuerpo”, explica Gutzweiler. Y agrega: “Está en contra de las dietas, lo que promovemos son las conductas que impulsan el bienestar sin importar el peso que uno tiene, porque el peso no te define. Lo fundamental es aceptar la diversidad corporal”.

Poulisis destaca cómo cada vez más influencers buscan concientizar sobre los trastornos de la alimentación a través de sus propias experiencias, como hizo Oriana Sabatini semanas atrás: “Lo que hizo Oriana ayuda a psicoeducar a las mujeres en el sentido de ponderar su cuerpo desde otro lugar, desde una mirada más global”, asegura la psiquiatra.

Aunque hay una mayor conciencia sobre la necesidad de ir en contra de los estereotipos, para las especialistas queda un largo camino por recorrer: “Tenemos que comprender que las personas somos un todo, que la imagen corporal no es una foto sino un conjunto que incluye los pensamientos, sentimientos y sensaciones internas acerca de ese cuerpo. Es clave promover una mayor aceptación de las diferencias: no podemos ser todos iguales y está bien que así sea”, concluye Alemán.

A dónde recurrir en busca de ayuda

  • Hospital Durand: Tel.: 011 4982-5555 / 5655
  • Hospital Piñero: Tel.: 011 4631-8100 / 0526
  • Hospital Borda: Tel.: 011 4305-6666 / 6485
  • Hospital Pirovano: Tel.: 011 4546-4300
  • Hospital Argerich: Tel.: 011 4121-0700
  • Hospital Garrahan: Tel.: 011 4122-6000
  • Hospital Gutiérrez: Tel.: 011 4962-9247
  • La Casita: es un centro de atención y prevención para adolescentes y jóvenes y su familia. Para el abordaje de la problemática que pueda surgir, trabaja enfatizando los recursos de la persona y su sistema familiar apoyándose principalmente en el grupo de pares. Tel.: 011 4787-5432.
  • CITPAD: es una institución médica especializada en anorexia, bulimia y trastornos depresivos. Tiene un hospital de día. Tel.: 011 4863-7640
Fuente: LN+

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