Día del Mutualismo: El futuro requiere una solidaridad cada vez más protagonista

Un nuevo Día del Mutualismo está ante nosotros. Estas fechas funcionan como un momento de encuentro y reflexión sobre la actividad solidaria.

Estos momentos, donde nos detenemos brevemente de la marcha de la acción mutual, nos permiten levantar la mirada y ver. Fundamentalmente vernos.

Nuestras organizaciones fueron y son parte del desarrollo de nuestras comunidades desde tiempos remotos. Asistiendo las necesidades de colectividades, trabajadores y trabajadoras, profesionales, actividades de las pequeñas y medianas empresas del campo y la ciudad, el fundamental apoyo a las familias. Servicios gestionados mediante la ayuda mutua con un principio solidario. Lo que hicimos y hacemos es lo que somos. Además de pensamos como síntesis, como resultado, es posible mirarnos como desafíos, como retos e interpelaciones de cara a este presente y enfocados en el futuro.

Un futuro que requiere una solidaridad cada vez más protagonista.

Mencionamos, al pasar, algunas cuestiones en clave de desafío:

Gestionar organizaciones desde y para la diversidad. Hablamos de dar pasos adelante en el protagonismo necesario de las mujeres para afianzar los avances en la igualdad de género; Mencionamos del imprescindible papel que deben jugar los jóvenes; Expresamos el enorme desafío de incluir a servicios participativos a personas de diferentes generaciones que requieren asistencias mutuales específicas y cada vez más exigentes.

Gestionar en clave de Responsabilidad Social Mutual. El accionar de nuestras organizaciones a las necesidades comunitarias, más allá de los servicios a los asociados/as, no es opcional. Debemos aprender y aprehender a llevar adelante organizaciones con un fuerte impacto en su entorno comunitario y ambiental.

La integración como condición de posibilidad. Más allá de la sólida integración institucional alcanzada por mutuales y cooperativas de nuestro país, queda por delante hacer valer la inmensa red de empresas solidarias, con presencia y arraigo en casi todas las localidades, con capacidad de producir y generar servicios eficientes y -como si fuera poco- con un marco normativo y doctrinario que favorece la integración. De esa capacidad de aglutinamiento dependerá, sin dudas, el tipo de organizaciones que tendremos en la próxima etapa.

Incorporar a procesos, producción y prestación de servicios, mayor proporción de tecnología. Esto es igual para la gestión de la democracia de las organizaciones. Pero debemos entender que no se trata de “correr ingenuamente” detrás de la última tecnología. Se trata de identificar herramientas que posibiliten, en clave solidaria, fortalecer nuestros objetivos de desarrollo comunitario.

Los desafíos no se agotan allí, pero trazan una mirada larga que puede ser una hoja de ruta, con pasos intermedios y sólidos.

Feliz día mutualistas

Alejandro Russo
Presidente de CAM

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