Conflictos en pandemia

Después de pagar 11 meses de sueldos no pudo reabrir su bar: sus empleados tenían otro trabajo

El dueño de un restó temático de cine esperó a que se habilitaran las salas para volver a trabajar. Pero la mayoría de su personal tenía otros planes.

El restaurante está ambientando en Hollywood de los años 30.

“Después de 12 meses cerrados por la cuarentena, el gobierno decidió habilitar los cines. Así que reabrimos El Capitán. 11 meses pagando salarios de 20 personas. Ahora los convoco a trabajar y 14 de las 20 estaban laburando en otro lado. Pelotudo es poco lo que me siento!!”, publicó Tito Loizeau en la red social Twitter.

El mensaje explotó. Se viralizó, se llenó de comentarios y de respuestas. Norberto Loizeau, al que todos conocen como Tito, escribió ese mensaje con bronca. Como le dirá a Clarín, lo escribió como una “catarsis”.

La historia es así: Loizeau y su hijo Gastón abrieron en junio del 2019un restaurante temático de cine, inspirado en Hollywood de los años 30′. Lo instalaron en Norcenter, el shopping de Zona Norte, en un local lindante a los cines Showcase Norte.

El restaurante tiene superficie de 350 m2 y capacidad para 150 cubiertos.

Es decir, explica Tito, que el cien por cien de su clientela accede al restaurante antes o después de ir a ver una película en la “pantalla grande”.

El negocio, cuenta, venía de maravilla: “Una superficie de 350 m2 y capacidad para 150 cubiertos, mesas tradicionales, mesas altas al estilo años 50, más de 45 platos en el menú. No nos podíamos quejar”.

Pero llegó la pandemia. El 3 de marzo, justo hace un año atrás, se conoció el primer caso de coronavirus en el país. Primero fueron las dudas, luego el temor y días más tarde el cierre de casi todo tipo de actividad.

“Como todos, yo pensaba que iba a durar quince días. Pero fueron treinta y luego dos meses y después ya no sabíamos cuándo iba a terminar todo esto”, relata.

El Capitán está ubicado en el shopping Norcenter.

En el medio quedaron sus empleados, 20 personas, todos relacionados al rubro gastronómico, a quien les siguió pagando el sueldo del 1 al 5 de manera religiosa: “Por un decreto el Gobierno no nos dejó despedir ni suspender a nadie y por eso nos anotamos en el ATP que nos cubrió el 50 por ciento de los salarios, la otra mitad la pagaba yo de mi bolsillo, sin tener ningún ingreso”.

Mientras tanto el chat de WhastApp que tenía Tito con sus empleados se mantenía activo: “Hola chicos, les cuento que la situación viene dura, pero en los próximos días van a recibir el sueldo”, les escribía Loizeau.

Tras un año en esta situación, la noticia de la reapertura de los cinesde la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad, fue la luz de esperanza para el emprendedor de 51 años.

Entonces volvió a mandar un mensaje en el grupo: “Buen día, vamos a reabrir el restaurante. Necesito que vengan así lo ponemos en condiciones”, dijo. Pero no llegó ni una sola respuesta.

Tito les escribió por privado a cada uno y allí se enteró lo que pasaba. De los 20 empleados, 14 ya habían conseguido otro trabajo, algunos desde hacía varios meses, pero nunca le habían dicho. “Siguieron cobrando la ayuda del Estado”, mientras duró, “y el sueldo que les pagaba” Loizeau a pesar de que tenían otros empleadores.

“Fue una decepción. Fue pensar ‘yo te banqué, no te dejé en la calle tirado y así y todo me cagaste’. Gasté dos millones y medio de sueldos durante todo el año, manteníamos un diálogo, una relación y esa fue su forma de respuesta”, cuenta ahora Tito, bastante indignado.

Fuente: Clarín

 

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