Tras “Gambito de dama”, el ajedrez toma el centro de la escena

Desde el match entre Fischer y Spassky (1972), posiblemente, no se había vuelto a experimentar otra mayúscula puesta en relieve de este deporte a nivel mundial.

Se obtuvo de parte de dos figuras relevantes del ajedrez local, pareceres de las vivencias mostradas en la serie, anécdotas y memorias personales, a la vez que reflexiones sobre el juego y su contribución al desarrollo personal de los individuos.

Liliana Burijovich. Es MI* Femenina. Múltiple campeona (de Córdoba y de Argentina) femenina; Campeona Absoluta de Córdoba en 1995,  y 9 veces representante olímpica. Ejerce la docencia en la enseñanza de ajedrez.

Liliana Burijovich. Foto: Gentileza

¿Cómo se vinculó con el tablero?
– En la infancia, con mi papá y mi hermana. Luego vino el torneo Evita (1974). No me fue bien, pero me incentivó a estudiar, y al año siguiente jugué con gran éxito. Mi padre murió cuando yo atravesaba la pubertad. Luego mi madre me dio total e incondicional apoyo en mi carrera.

¿Opinión sobre Gambito de dama?
–  Fue un boom porque visibilizó el problema de las mujeres ajedrecistas, que tenemos menos posibilidades que los varones.  Muestra el mundo de la nocturnidad masculina de esa época. En Argentina durante el S. XX se jugaba de noche, y en los torneos femeninos no había premios. Era muy difícil competir. Yo pude porque me daban licencia deportiva. Tampoco, pese a los reclamos, no había guarderías para nuestros hijos. La serie habla de nosotras, quienes optamos por deportes que no eran para mujeres. La serie está ambientada en los 60 pero es muy parecida  a la situación actual.

¿La maternidad dificulta(ba) la práctica? 
– Y… hemos jugado torneos con nuestros hijos. En Gambito se muestra a una mujer joven, sin hijos, ni familia. En la realidad, muchas deben abandonar la práctica para dedicarse a la familia. Yo conté con un fuerte respaldo de mi marido, aunque por un tiempo tuve que dedicarme exclusivamente a mi hija.

¿Algún ejemplo de discriminación?
– En la olimpiada de 1988 nos daban el 10% de los viáticos que recibían los varones. Entonces nos manifestamos en protesta permaneciendo de pie los primeros 5 minutos de cada partida, sin jugar. Pero no “miraban” a los equipos femeninos. Entonces contamos con un gesto importantísimo, Daniel Cámpora, nuestro mejor jugador en aquel momento, se solidarizó con nosotras y permaneció de pie, sumándose al reclamo, en su partida contra….Kasparov…, el campeón mundial! Entonces se nos “escuchó”: ¡nos suspendieron temporalmente! Pero en la próxima olimpiada teníamos viáticos iguales. La serie  visibiliza esa discriminación  en las federaciones

Liliana Burijovich en plena competencia con oponentes masculinos. Foto: Gentileza

Gambito… ¿Cuánta ficción y cuánta realidad?
– Es irreal que alguien  gane el primer torneo que juegue.  Lo real es el estudio incesante y la colaboración de un  equipo; y que la victoria de la heroína es inspiradora para otras mujeres. La mirada al techo es real, en cuanto, por momentos, desviamos la mirada del tablero para “limpiar” un poco la cabeza durante la partida. Las partidas que se muestran en la serie son todas reales. Algo notoriamente irreal: ninguna persona con adicciones fuertes puede jugar bien. Pero la serie es muy educativa, enseña a mover las piezas, a mover el reloj.

¿Qué nos puede decir sobre el ajedrez desde la docencia?
– Lo recomiendo para que el niño pueda adquirir  el esquema mental que se incorpora a través del juego. Aprende a pensar antes de actuar y refuerza su personalidad, ya que aprende a decidir: “tiene” que decidir algo, y asumir las consecuencias de su elección en un momento en que la mayor parte de su vida depende de decisiones de los adultos. Aprende estrategia (“qué hacer” y táctica “cómo hacer”). Creo que también es importante su enseñanza en las cárceles.

Ajedrez, libros y mujeres…
– La bibliografía escrita por mujeres en su mayor parte está dedicada a la enseñanza del juego desde el punto de vista pedagógico. Marina Rizzo tiene un gran libro sobre ajedrez para niños en etapa preescolar.

Fernando Bertona es múltiple campeón de Córdoba (7 veces). Cuenta con 5 normas de MI y fue representante olímpico en Estambul 2002. Actualmente es entrenador de jugadores para torneos.

Fernando Bertona. Foto: gentileza

Gambito de dama ¿Por qué ha llamado tanto la atención?
– El ajedrez, al no ser deporte de contacto físico, sino meramente intelectual, permite que desde siempre hayan podido enfrentarse contendientes de ambos sexos sin problema. Pero aunque hubo, y hay, muchas ajedrecistas, prácticamente han permanecido en las sombras, relegadas a un segundo plano. La serie viene a hacer un poco de justicia con ellas.

¿Los enfrentamientos con ellas son algo especial para el ajedrecista varón? 
– Yo siempre competí con el máximo respeto y concentración, y cero subestimación. Nunca tuve inconveniente con ninguna jugadora con la que competí. Recuerdo haberme enfrentado en Córdoba a Sandra Villegas, a Laura Herrera, a Edith Soppe -de quien fui amigo-, y a Liliana Burijovich, todas fuertes jugadoras que participaban en torneos mixtos sin problema alguno.

¿Cómo era el ambiente ajedrecístico cordobés para la mujer?
-Durante bastante tiempo el ámbito nocturno fue poco colaborativo. Muchos fumadores… dificultad para regresar a sus hogares en horarios de madrugada (horario de finalización de las partidas de los torneos). El ambiente no las “llamaba” precisamente…

¿Opinión sobre la serie?
-La serie generó un boom, creo que en parte por la pandemia y al poder jugarse online. Muchos infantes se vieron atraídos por el juego. Destaco la ambientación de época y la recreación de la atmósfera de torneo (en películas ha habido errores espantosos, como poner el tablero al revés, etc.). Sí quiero advertir lo irreal del vínculo entre las adicciones y la capacidad de juego, todo gran jugador se mantiene alejado de eso y  basa su carrera en estudio y disciplina.

¿Durante la residencia en España conociste a algunas GMI* del tipo de Beth Harmon?
-Varias, a Pia Cramling –quien era una institución en sí misma por ser de las pocas GMI absoluta-, muy respetuosa, sin divismo. También a las famosas hermanas Polgar. Judith no solo fue GMI absoluta, sino que llegó a estar en el top ten, y a derrotar a varios campeones del mundo. Su padre es el autor de un libro, que es el método con que las formó en la disciplina. En Estambul 2002 pude conocer a muchas ajedrecistas de varios países, siempre hubo mutuo respeto; pero debo decir que noté que algunos grandes GMI masculinos miraban con recelo las opiniones de las ajedrecistas.

 

Fuente: lmdiario

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