Un estudio advierte que “no sabemos lo que comemos”

Estudiá en Balnearia
Lo realizó la Fundación Interamericana del Corazón, en torno a la calidad nutricional de ultraprocesados y la información disponibles en sus respectivos envases. Confusas leyendas que aparecen en los recipientes y la falta de legislación y controles, las principales aristas del problema.

La Fundación Interamericana del Corazón (FIC) diagnosticó como necesaria una política a nivel nacional que regule de manera efectiva la información que se incluye en los envases de alimentos y que contemple una restricción al uso de técnicas de marketing de los mismos, en especial, aquellas dirigidas a niños y niñas.
Lo hizo tras sistematizar los resultados de un informe cuya conclusión es que “los argentinos no sabemos lo que comemos”.
Según relevó la investigación de FIC Argentina sobre 300 productos, el 87 % tiene baja calidad nutricional, es decir, una nociva cantidad de sodio, azúcares libres y grasas. Se trata de nueve de cada diez cereales de desayuno, postres y galletas dulces. Además, tres de cada diez galletas, cereales y postres altos en sodio, grasas y azúcares presentan personajes en sus envases (propios, o bien personajes animados, deportistas y celebridades). También se detectaron, en menor medida, otras técnicas de marketing, como la entrega de regalos y juegos.
Por su parte, un análisis de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), sostiene que en el rubro galletitas, el 17 % de las primeras marcas no cumple con lo que afirma la etiqueta de información nutricional. Pero ese porcentaje trepa al 50 % en las segundas marcas.
Así las cosas, el riesgo sanitario es claro. Y está agravado -sentencian los especialistas- porque la normativa vigente de etiquetado habilita a la industria de alimentos a incorporar información que confunde al consumidor y a aplicar técnicas que buscan atraer a los chicos al consumo de productos no saludables.
Un proyecto en stand by
En el Congreso de la Nación hay un proyecto de ley que quiere regular el etiquetado de alimentos, pero todavía no arribó al recinto para ser debatido. Impulsado por la diputada Graciela Cousinet (Libres del Sur-Cambia Mendoza), la iniciativa propone que sepamos qué estamos comiendo con la aplicación de un sistema similar al que funciona en Chile.
Según explicó la referente a Unidiversidad, con rótulos legibles en la parte frontal de los envases, se se advierte al consumidor sobre la composición de grasas, azúcares y sodio de los alimentos. Pero ese es sólo el primer paso, ya que el proyecto va acompañado de una campaña de concientización y la prohibición de la venta de productos ultraprocesados en escuelas, por ejemplo.
Cousinet advirtió al portal de la Universidad cuyana sobre las “mentiras” que existen detrás de las etiquetas y de la información presentada en los envases. Mensajes que intentan persuadir a los consumidores como “fuente de vitaminas y minerales” o “50 % de calcio diario recomendado” figuran en el 40 % de galletas, postres y cereales, según la Fundación del Corazón, y no son cifras que se cumplan.
Otro gran problema es que los productos ultraprocesados, es decir, aquellos de alto valor calórico y bajo valor nutricional, son más baratos en el mercado y, por consiguiente, elegidos por la población más vulnerable de la sociedad. (InfoGEI) Ga

© Regionalisimo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *