“En Argentina a la Iglesia no la sostiene el Estado, la sostenemos vos y yo”

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En Córdoba, la candidata del  partido “Izquierda al Frente”, Luciana Echevarría, propuso quitarle a la Iglesia los subsidios ya que “el Estado argentino, a pesar de ser laico, financia con nuestros impuestos a la Iglesia católica desde la dictadura”. Y de esta manera invertir ese dinero en políticas de género y separar, de una vez por todas, la Iglesia del Estado. La candidata subrayó que los 32 mil millones que el Estado nacional y provincial le dan a la Iglesia, en un año se podrían construir los 4.400 refugios que hacen falta en el país e implementar planes de empleo con salarios acordes a la canasta básica para las víctimas.

A raíz de esta propuesta, Diálogos de Actualidad se comunicó con Monseñor Sergio Buenanueva, Obispo de San Francisco, quien explicó el tema ya que “es un ocasión para que sobre todo nosotros dentro de la Iglesia conozcamos mejor la realidad y espantemos algunos mitos que hay”.

“Es un error meter todo en la misma bolsa”

Para Monseñor es importante “tanto para hablar del sostenimiento de la Iglesia como de la relación Iglesia y Estado” ya que “en la Argentina no hay unión Iglesia y Estado”.

“Los constituyentes del ’53 eludieron dos extremos: uno que es el Estado confesional católico, es decir, un Estado que se define como Católico y que propunga la religón católica como  religión oficial del país. Eso no existe en la Argentina. Pero tampoco el otro extremo, que es el rechazo total de la religión en una  forma de laicismo extremo o peor aún de ateísmo. Eligió una cuestión intermedia” comentó.

Además aclaró que “es un error meter en la misma bolsa como hace esta precandidata”. El Obispo se refiere a mezclar el aporte que el Estado hace a la Iglesia Católica  y también a las otras confesiones junto al que hace a la educación pública de gestión privada, en donde se incluye gran cantidad de colegios católicos en todo el país.

Con respecto al aporte que hace el Estado a la Iglesia comentó que “el presupuesto anual del Estado Nacional Argentino destina una partida,que es cada vez más pequeña, pero que ronda los 140, 150 millones para el sotenimiento de la Iglesia Católica”.

Este monto se debe a que “es una cifra para: primero las asignaciones que llegan a cada obispado a nombre de los Obispos, se suele hablar del sueldo de los Obispos, pero no es un sueldo. El Obispo lo administra para el sotenimiento del Obispado, que equivale a un 80% de un sueldo de un juez de primera instancia que son alrededor de 40 mil pesos. También va a la formación sacerdotal, el Estado da una cifra por seminarista (3.000 pesos más o menos). Un tercer rubro son “parroquias de frontera” es decir, las parroquias que se encuentran en las zonas limítrofes o por su condicion de pobreza, como un subsidio”.

Lo importante de la cuestión, aclaró, es que “hoy en Argentina  a la Iglesia no la sostiene el Estado económicamente. La sostenemos vos y yo. Con la plata que sacamos de nuestro bolsillo. Este aporte que hace el Estado representa entre el 5 o 6% de todos los ingresos que tiene una Diócesis. Pero a tu parroquia  la sostenés vos”.

“Existe un mito de que el Estado sostiene a la Iglesia”

Sobre el argumento histórico sobre los tiempos de Rivadavia donde hubo una gran expropiación de bienes de la Iglesia,  Monseñor Buenanueva dijo que “es muy discutible” porque personalmente el no cree que sea así.

Con respecto al financimaneto de la Iglesia por parte del Estado, resaltó “el artículo 2 de la Constitución señala que el Estado Nacional sostiene el culto católico”. Pero que “los constitucionalistas discuten, y los dejamos que lo discutan, el alcance del verbo sostener. Dicen algunos que sólo un aporte económico y otros no, que es favorecer un poco más la religión”.

Además afirmó que lo importante es que las distintas reformas a la Constitución hasta la última del ’94 incluida, “reconocen el derecho humano a la libertad religiosa”.

“La laicidad significa, esto lo decía Juan Pablo II, que el Estado es neutral en materia religiosa,  no puede imponer una religión ni la religión servirse del Estado para imponer sus puntos de vista a toda la sociedad. Pero sí que el Estado favorece que  todas las religiones presentes en una sociedad puedan contribuir al bien común. Por lo tanto, el Estado también puede disponer del dinero que le damos los ciudadanos para hacer algunos aportes a las distintas obras que tienen las religiones” explicó.

Igualemente se refirió a los dos modelos de laicidad que son básicos: “el modelo París y el modelo Filadelfia. El modelo de la Revolución Francesa, que ha tenido una enorme influencia en Argentina, en los intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX. Es una exclusión elegante de la religión de la vida pública y la religión solamente es un asunto privado. En cambio, el modelo de Filadelfia, en Estados unidos, se reconoce que la relgión se separa del Estado,  pero la religión tiene un rol fundamental en la consciencia de las personas y en vida ciudadana y en la configuración de los valores que son el alma de la vida ciudadana”.

Para finalizar, Moseñor Buenanueva destacó que el tema sobre “este modo de aporte del Estado Nacional a la Iglesia Católica tiene que ser reformado y modernizado” y que ” en la Iglesia estamos hablando del tema”. Esto se debe a que es verdad lo que dicen algunos que “tiene rasgos de no ser totalmente justo. Por eso desde la democracia, sobre todo las provincias y municipios tambien aportan a otras iglesias y a otros cultos y así debe ser”.

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